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NOTAS DEL EDITOR: Bienvenidos a Opa Locka...
Que en la lengua nativa Americana, "Opa-tisha-woka-locka", personifica “Un Lugar Seco en los Pantanos” , constituye un título – más que significativo – anuncia ni más ni menos lo que significa Opa Locka por estas latitudes… Nada más absurdo o satírico para los que alguna vez en el tiempo pensaron en este nombre.
Hoy, llegar a la ciudad con acento árabe un día de lluvia, es más bien una expedición digna para la práctica de la supervivencia. Pero desgraciadamente, no se trata de sobrevivir deportivamente a los embates climáticos, si no subsistir, tratar de trabajar y conducir en una ciudad (?), donde pululan los inspectores que – obedientes de las ordenanzas vigentes – indican en todo caso lo que se puede hacer y lo que no, lo que se debe tener o no… A lo que en ningún momento hacen mención estos Señores, es sobre las obligaciones de una urbe que, ante cualquier contingencia climática, se convierte en una zona intransitable, plagada de peligros y con alarmantes coeficientes de inseguridad.
Yo sé de que por naturaleza política, muchos de los legisladores hoy cómodamente apoltronados en sus sillones de la casa morisca se preguntarán por mí; mientras otros, emprenderán una vez más la facilista fuga de sus obligaciones. Sin embargo; lo cierto, lo inapelable por su vigencia absoluta reflejado en las imágenes, es el estado de las calles, zonas de warehouses y arterias híper-transitadas, que son un absoluto desastre y por las que se paga serias sumas en concepto de permisología e impuestos.
Desgraciadamente, lo expuesto, se puede ver con toda claridad; a los responsables de implementar soluciones a sus contribuyentes o votantes, no..!.

GABBY CHAVES
El Pequeño Gigante…
El tiempo; esa duración total o parcial de las cosas sujetas a cambios, ha transcurrido inexorable desde aquella tarde en que el muchacho – aún niño – se bajaba del karting para perderse dentro de un centenar de brazos que pugnaban por tocarlo, que luchaban para arrancarle una declaración sobre lo que terminaba de plasmar en el trazado de Homestead. Y pensar que fue tercero; pero desde la partida allá por el puesto veintitanto sobre un chasis que no andaba, había demostrado que su talento, estaba fuera de los cánones normales, que su capacidad de superación o de lucha frente al infortunio mecánico prevalecía y que el chico dulce, callado y educado, se transformaba hasta lo impredecible una vez que se sentaba detrás del volante…
Desde allí, desde donde la sensatez de Daniel Villa comenzó a dejar su huella, desde donde Don Tito Bejarano empezó a labrar sus sueños de abuelo inclaudicable, desde donde el mismo sacrificio familiar sentó sus años, apareció este pequeño de edad y de estatura, pero enorme de luces y colores a la hora de subirse sobre un auto para escribir la historia.
Atrás quedaron las tardes de Opa Locka, los días de escuela virtual y los juegos (siempre de autos) en la pantalla chica de su televisor. Perdurarán para siempre en mi memoria la tarde increíble de Sebring, cuando en tres distintas categorías me regaló tres triunfos inconcebibles y tantas horas sentado a mi lado desandando carreteras; yo conduciendo, él estudiando las pistas donde correría. La admiración de Emerson Fittipaldi, de Don Wheldon o de Osvaldo Negri; las tarde de Tocancipá o Yahuarcocha, porque un futuro enorme se abre ante él, rendido ante el talento, esa cuota inapelable de capacidad, ingenio y creatividad…

Mano a Mano con un grande:
EMERSON FITTIPALDI
Roxana levantó la mano a tono de saludo para dejarnos una recomendación “Tómense sus tiempos…”. Automáticamente me surgió aquello de que “Atrás de un gran hombre, hay una gran mujer” y nada más cierto. Se alejó hermosa y sonriente, para quedar en este mano a mano que hacía rato veníamos necesitando. Hablar de todos y de todo, sin misterios ni secretos, pero con un grande; con alguien que alguna vez dije, me cuesta separar la enorme amistad que a él me une de la admiración por quien escribió gran parte de la historia mayor del automovilismo: Emerson Fittipaldi…
Rápidamente me interesé por Felipe Massa y aunque reconoce que quedará bien, la recuperación será larga y tediosa; sobre todo para alguien que parecía haber encontrado el “pace” tan demorado como esquivo de la Fórmula 1. “Fue un accidente raro…” me dice… “Tuvo tanta mala suerte de que el objeto lo impactara, como fue de afortunado donde le pegó, por milímetros lo podía haber matado…”. En sus ojos y su relato se ve la preocupación y la gravedad del incidente, que se ensombrece aún más cuando recordamos el de Ayrton Senna… “Lo más terrible fue cuando a través de la televisión, vi que no se movía…”.
Su rostro se ilumina cuando le menciono el gran trabajo de Enzo (su nieto) en la última carrera de karting y hasta se ríe pensando la agresividad que tiene a pesar de su corta edad. “Pietro es otro que va muy bien, aunque es más calculador…” (en referencia al otro nieto) y con optimismo me comenta que éste hará una escuela de Nascar Jr., lo que le vendrá muy bien para tutearse con la alta velocidad…
También hablamos de la A1GP, esta suerte de Fórmula 1 que se corre por países y la falta de un equipo argentino, teniendo en cuenta los talentos que existen en ese país y de la desconexión de muchos de los gobiernos sudamericanos con el deporte y sus jóvenes. De la gran amistad que los une con José Froilán Gonzalez y con Carlos “Lole” Reutemann, con los que se mantiene en permanente contacto.
La charla sólo se interrumpe por el “flash” de la cámara de Levain o por alguno que lo reconoce y rápidamente se acerca a saludarlo, para todos tiene una sonrisa o un buen deseo… Los temas siguen su curso, muchos de ellos guardados en lo más profundo de la ética, otros marcados por la risa, como cuando lo invitaron a hacer acrobacia los “Blue Angels” momento que sigue considerando como el más impresionante de su vida…
La humildad, esa característica inapelable que identifica a los grandes, propone que en cada encuentro pierda la dimensión exacta de quien está allí, sentado frente a mí. Emerson Fittipaldi, uno de los más grandes pilotos de la historia, un ser humano aún mejor…

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